Soy un trabajo en proceso
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Conmemorando la Semana Santa: Dios extendió Su mano:
Esta Semana Santa, la comunidad cristiana ha estado celebrando (algunos por tradicional y otros por convicción) lo que Jesucristo vino a hacer en su ministerio terrenal, cumpliendo lo que el Padre se propuso hacer desde la eternidad pasada (Hechos 4:27) y manifestar a las naciones «la intensidad del amor de Dios» (Juan 3:16) a una humanidad hostil, perversa y condenadamente perdida (2 Corintios 5:18-19) sin considerar sus comportamientos hacia Él.
Es lamentable ver cómo la sociedad aún vive sin referencia a la vida y misión de Cristo aquí en la tierra. Nos centramos en nosotros mismos, en metas y objetivos personales…, sin reflexionar agradecidamente sobre lo que Cristo realizó al morir en la cruz, al tercer día resucitar entre los muertos, al ascender al cielo y presentarse ante el Padre como el sacrificio y sustituto perfecto, con el propósito de salvarnos y liberarnos de la ira venidera de Dios.
«La fidelidad de un amigo se encuentra únicamente en Jesucristo, que dio su vida por sus amigos».
De igual manera, se debe considerar la pregunta y respuesta # 27 del Catecismo de Westminster, que expresa que la humillación de Cristo consistió en haber nacido, y esto en una condición de bajeza, sujeto a la ley, sufriendo las miserias de esta vida, la ira de Dios y la muerte maldita de la cruz; habiendo sido sepultado y permaneciendo bajo el poder de la muerte por algún tiempo. Filipenses 2:8, el apóstol Pablo nos expresa lo siguiente: (hallándose en forma de hombre, se humilló Él mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz). Y todo esto lo hizo por nuestra causa.
A mi juicio, el cristianismo no tuviera peso como las demás falsas religiones si Cristo no hubiera resucitado. El catecismo de Westminster en la pregunta y respuesta # 28 se inclina al expresar que la exaltación de Cristo consiste en haber resucitado de entre los muertos al tercer día, en ascender al cielo, en estar sentado a la diestra de Dios Padre y en venir en el día final para juzgar al mundo. Y en la siguiente pregunta y respuesta # 29, se nos expresa que solamente Jesucristo nos hizo partícipes de la redención, mediante la aplicación eficaz de dicha redención a nosotros, por medio de su Espíritu Santo. De igual forma, el apóstol Pablo continúa expresando lo siguiente en el mismo versículo de Filipenses 2:9-10: «Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre». Esto implica que Jesucristo es el Señor de nuestra salvación, por lo cual debemos estar agradecidos de que Dios extendió Su mano para alcanzarnos.
Finalmente, durante los días de su pasión y muerte, la ternura se convierte en Jesús en sufrimiento y dolor. En su entrañable entrega, demuestra que está dispuesto a pagar el precio del amor hasta el extremo, sin huir ni esquivar los costos de vivir la ternura en medio de una cultura deshumanizante. En mi opinión, en Juan 15:13, Jesús declara que «nadie tiene un amor mayor que este: que uno dé su vida por sus amigos». Esta afirmación no describe un sentimiento emocional, sino que define el amor de Dios en su intensidad, no tomando en cuenta nuestra hostilidad.