¿En qué consiste el mayor bien de nuestra ética?

¿En qué consiste el mayor bien de nuestra ética?

Cuando hablo sobre las bases bíblicas de la Ética debemos considerar lo que el predicador dice en el libro de Eclesiastés. Ya que el evangelista o el protagonista de este libro me ha dado a entender que él fue un filósofo laico de la Palabra de Dios que buscaba algún significado para la vida. Con preguntas que lo llevaban a la interrogación: “¿Por qué vive el hombre?” “¿Hay algo de valor en la vida?” “¿Qué debe hacer el hombre con sus talentos?” Preguntas, cómo estás, al leer el libro de Eclesiastés, el predicador puede que esté presentando varios caminos que lo han llevado a la conclusión: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad.”

Picoteando el pensamiento del orador podría entender que el predicador en sí está sugiriendo que la sabiduría puede resolver problemas filosóficos del hombre cuando leemos 1:12-18. Sin embargo, al otro lado de la moneda, decidió que esta misma sabiduría que búsqueda también le producía aflicción de espíritu—(versículos 14 y 18). Afirmando que en la mucha sabiduría aún hay mucha molestia, porque añade dolor a la vida—1:17-18. Después de llegar a la terminación de las “aflicciones” y las “molestias” que nos da la sabiduría. El predicador ataca la idea de que el placer puede entonces dar satisfacción a la vida. Su conclusión era que el que prueba la alegría, la risa, y la complacencia todavía encuentra la vanidad de la vida—2:1-11 como una insatisfacción a su interior.

Hasta ahora hemos visto que la sabiduría fuera de Cristo, junto con sus conocimientos y placeres no han liberado el espíritu de su esclavitud. Al decir, el predicador aún todo esto, es “vanidad.”

El predicador también sugiere que las riquezas pueden dar la felicidad que él busca—2: 18; 6:12. Pero al mismo tiempo, reconoció que uno puede pasar toda la vida trabajando y ahorrando las riquezas, y cuando muere, no se puede llevar lo que ha ganado. De hecho, tiene que dejarlo todo para los que no han trabajado como él malgastando sus ganancias y no apreciando lo que él ha hecho en sí—4:8. Al preguntarse en el texto: “¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien?” Después de probar… esto también es vanidad. El predicador también decide experimentar el camino de la fama asimismo como muchos lo han probado—7; 11:8. Pero llega a la conclusión que esto es vanidad. Al decir, “Mejor es la buena fama que el buen ungüento…; Mejor es oír la reprensión del sabio que la canción de los necios.”

Bajos todas estas conclusiones, el evangelista concluye en cuanto a la ética se refiere, que hay un solo fin en la vida: “¡El temor a Jehová!”. Quien nos ha creado con el fin principal de glorificarle y gozar de Él para siempre y guardar Sus mandamientos—12: 12-13. Podría afirmar que este blanco está de acuerdo con todo lo demás en la Palabra de Dios; que el summum bonum es la voluntad de Dios en nuestras vidas 🙏🏼

Ismael Hilerio works at Volunteer of America, as an Outreach Worker in the City of Camden, New Jersey. Studies MDiv. and Counseling at Seminario Internacional de Miami, (MINTS).